sábado, 3 de enero de 2009

RECORDANDO A MONTAIGNE...

"La humildad del vencido incita a veces al vencedor a la magnanimidad..."

"Sin duda, la importancia de un autor, no sólo depende de su valor intrínseco, sino también y mucho de la oportunidad de su mensaje"

Michel de Montaigne



En Montaigne no hay sistemas, su tarea es "el uso del mundo", siguiendo el discreto título del relato de viajes de Nicolás Bouvier, tomado de Los Ensayos. Su actualidad es la de un pensamiento emancipado, deambulante y plural, de un pensamiento sometido a ensayo, enemigo de todos los fanatismos y de todos los fundamentalismos, de un pensamiento político en el sentido noble, que tiene por objeto la identidad de la nación, por encima de las creencias y las devociones. Si la palabra no se hubiera vuelto sospechosa en francés contemporáneo, no vacilaríamos en celebrar en Montaigne el fundador mismo del liberalismo. La tolerancia y la libertad- la libertad negativa de Isaiah Berlín-, tales son en efecto los valores supremos exaltados en Los Ensayos, e incluso la igualdad entre sexos: "Es mucho más fácil acusar a un sexo, que excusar al otro. Es lo que suele decirse: el atizador se burla de la pala".

Montaigne conoció "la deslealtad, la tiranía, la crueldad, que son nuestras faltas ordinarias", pero jamás estuvo dispuesto a excusarlas en nombre de la relatividad de los valores morales. Enemigo declarado del maquiavelismo contemporáneo, negando que el fin justifique nunca los medios, cree en la antigua virtud de la fides o de la fe, es decir, de la fidelidad a la palabra dada, la base misma de la confianza y del trato entre los hombres. Todo se mueve en este mundo, ningún conocimiento es cierto, pero esto es justamente una razón de más, para defender una ética de la justicia, del honor y de la responsabilidad.


Del prólogo de Antoine Compagnon. Los ensayos (según la edición de 1595 de Marie de Gournay).Editorial El acantilado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario